11.8.14


Parte de lo más intenso que me pasó en este mes fue sentarme a orillas del río y pensar. 
Pensé en la facultad, pensé en mi familia y en mis amigos,pensé en perder peso y en todas las actividades y cosas que quiero hacer. Pero la mente trabaja de formas locas todo el tiempo. Nunca te avisa cuando todo lo que estás planeando se va a ver interrumpido para mostrarte una nueva realidad: he superado ciertas cosas.
Si, así es. Sentada en una baranda de cemento me di cuenta que ya no me dolía el corazón, rememorar imágenes y palabras ya no me daba angustia, no quería llorar ni ahogarme en la tristeza. No, nada de eso. 
Me puse a prueba (y admito que lo hago todos los días por unos minutos) y comencé a recordar momentos que supieron hacerme feliz , y los que supieron tirarme abajo como nadie, y ver que ya no me provocan una gran depresión me hace sentir un gran alivio.
Sonreí y me dije a mi misma "Viste, al final todo pasa". 


2 comentarios:

Valeria Moncada dijo...

Yo quiero llegar a la etapa donde pueda estar comoda con mis recuerdos, sin embargo creo que soy demasiado decidiosa para eso. Me da gusto, al final solo es dejarlo ir para ser feliz. Supongo que cada quien tiene su proceso no?
un abrazo enorme, me da gusto que estes bien (:

Limadita Bukowski dijo...

Todo pasa, belleza, todo pasa.
Que estés mejor que nunca